La adolescencia como etapa. ¿En qué punto estamos?
La adolescencia es cambio. Para el adolescente y para su familia. Nuestros adolescentes están atravesando una etapa de conflictos internos y de generación de su propia identidad que conlleva necesidades específicas. Los padres y madres dejamos de ser sus referentes para que comiencen a serlo sus iguales. Es una etapa en la que el equilibrio entre los límites o la supervisión de su comportamiento y sus necesidades es difícil de establecer.
¿En qué consisten estas nuevas necesidades de los adolescentes?
Los adolescentes tienen necesidad de reafirmarse y de alejarse de su familia para adaptarse a su entorno, recordemos que uno de los mayores peligros en la adolescencia es la soledad. Esta reafirmación supone poner en tela de juicio formas tradicionales de hacer las cosas. La adolescencia conlleva cierta rebeldía y transgresión y también algo de rechazo del mundo adulto. Además los adolescentes suelen ser muy susceptibles a su entorno, es decir, su grupo de iguales.
A todo esto sumamos la necesidad de descubrir cosas por ellos mismos, asumir riesgos, manejar la sexualidad, adaptarse a los cambios propios de la pubertad, y comenzar a formar su propia identidad, podemos decir que la adolescencia, cuanto menos, es un reto. Un reto por el que hemos pasado todos pero que muchas veces se nos olvida. El conflicto entendido como negociación o reorganización, muchas veces es inherente a esta etapa, lo que no es inherente es la violencia.
Señales de alarma en adolescentes
Estos son algunos indicadores de problemas de salud mental en adolescentes.
Consumo de drogas
El consumo de sustancias tóxicas se incrementa a medida que se incrementa la edad, pasamos de un 2% a los 12 años, a un 34% de consumo ocasional a los 16 años.
Relaciones sexuales precoces y sin protección
El consumo de pornografía y la ausencia de educación sexual por parte de las familias pueden facilitar el inicio precoz a relaciones sexuales.
Trastornos en la alimentación
Dietas muy restrictivas, conductas compensatorias, atracones, cambios de hábitos bruscos y obsesivos.
Violencia, agresividad, amenazas, engaños y robo
La violencia es como una escalera en la que vamos subiendo peldaños. El conflicto forma parte de la adolescencia, la violencia no.
Aislamiento: Abandono escolar y de actividades de ocio
Lo habitual es que un adolescente necesite un grupo de iguales, el aislamiento social puede ser un indicador de problemas emocionales que hay que evaluar.
Relaciones de pareja conflictivas o violentas
Celos, necesidad de control, aislamiento, bajada del rendimiento escolar o cambios en la forma de vestir.
La violencia de género tiene una prevalencia de, aproximadamente, el 24% en adolescentes.
Autolesiones e ideas de suicidio
Las autolesiones o las ideas de suicidios deben ser evaluadas por profesionales de la salud mental.
Saber más
Cómo actuar ante los trastornos de conducta
No se trata de una etapa a la que sobrevivir, se trata de una etapa a desarrollar de forma saludable.
Explosiones de ira:
Estas actitudes suelen ser fruto de la falta de habilidades para gestionar sus emociones y para canalizar su enfado de una manera constructiva y orientada a la búsqueda de soluciones concretas. Como familia mantener una actitud calmada y empática sin “escalar“ con el adolescente, es una forma hacer de modelo para gestionar el enfado. Cuando la intensidad de la emoción baje, la comunicación es la herramienta para analizar y reparar la situación.
Desafío a las figuras de autoridad
Los adolescentes tienen cierta tendencia a desafiar cualquier figura de autoridad que se interponga en su camino (profesores, familiares, etc…). Poner nuestra autoridad en el vínculo, la coherencia y el sentido común es más efectivo que hacerlo en el poder, la violencia o el autoritarismo. La jerarquía se sustenta en la experiencia, la relación y la coherencia, más que en el poder o la fuerza.
Aislamiento social
Crear espacios de conexión sin presión. No todas las conversaciones importantes ocurren cuando los adultos las buscan. En ocasiones, compartir pequeños momentos cotidianos, sin interrogatorios ni exigencias, favorece que el adolescente se sienta seguro para abrirse poco a poco. Escuchar, sin invalidar ni reaccionar impulsivamente, suele ser más útil que intentar encontrar soluciones inmediatas.
Evitación de las responsabilidades
Establecer reglas y rutinas: para evitar que la casa sea un caos, es fundamental establecer límites en su educación, así como rutinas para que aprendan cuáles son sus obligaciones en casa.
Modifica hábitos poco saludables
Las sustancias que alteren de alguna forma nuestro sistema nervioso no nos van a ayudar. Evita hábitos tóxicos, aliméntate bien y haz ejercicio con regularidad.
Conflictos generacionales
La búsqueda de la propia identidad, la falta de comunicación, y la diferencia de valores o la percepción de que la forma adulta de hacer las cosas es la única vía posible son variables que pueden entorpecer la comunicación. Sé un referente de empatía y flexibilidad, tu adolescnete no quiere un experto, quiere escucha activa.
Conductas erráticas
La persona está intentando crear su propia personalidad, por eso, no es raro que de una semana para otra pasen a comportarse de maneras muy distintas, desorientando y generando confusión en sus familias. Aceptemos que es una etapa de construcción en la que muchas veces están perdidos y son cambiantes.
El papel de los padres
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Fomenta la confianza y el vínculo
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Permite que participen en las normas y límites
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Aprovecha las oportunidades de comunicar
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Acompaña esta etapa desde el respeto y la dignidad
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Fomenta la autonomía y la responsabilidad
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Utiliza la asertividad y la escucha activa
Cómo hablar con el adolescente
Comunicarse es de las acciones educativas más difíciles. “Llegar al otro” no es fácil, pero es básico para poder educar.
La comunicación es como el teatro, importa el momento, el tono, la elección de palabras y el lenguaje no verbal. Cuídalos.
Recuerda: Comunicación eficaz no es obediencia eficaz, en la comunicación eficaz ambas partes son activas e intercambian ideas y emociones para conocerse más y para llegar a acuerdos.


