Trauma psicológico: qué es, cómo afecta y cuándo pedir ayuda profesional
Hay diversas situaciones vitales que, por ser dolorosas, inesperadas o extremadamente negativas, pueden generar un impacto psicológico similar al impacto físico de una herida. De hecho, etimológicamente, la palabra trauma procede del griego y significa “herida”.
Esta herida psíquica puede producir angustia, dolor emocional y otras muchas secuelas que afectan a la forma en la que la persona piensa, siente, se relaciona y vive su presente.
¿Qué es una experiencia traumática?
Una experiencia traumática es una situación inevitable que sobrepasa la capacidad de la persona para afrontarla. En ese momento, la persona puede sentirse incapaz de prevenir, detener o procesar lo que está ocurriendo con sus recursos habituales.
También puede ocurrir que, después de la experiencia, no logre restablecer el estado de equilibrio previo. Es decir, hay eventos estresores en nuestra psicobiografía que pueden dejar secuelas postraumáticas.
El trauma no depende únicamente del hecho en sí, sino también de cómo ese hecho es vivido, procesado y sostenido por la persona. Una misma situación puede tener efectos diferentes en cada historia personal.
Trauma en la infancia: una etapa especialmente vulnerable
La etapa infantil es especialmente vulnerable a la exposición al trauma. Durante la infancia, las experiencias dolorosas o amenazantes pueden quedar grabadas en la memoria implícita e influir más adelante en la manera de pensar, sentir, actuar y relacionarse.
Esto significa que algunas experiencias vividas en edades tempranas pueden seguir teniendo impacto en la vida adulta, incluso cuando la persona no las recuerda de forma clara o no las relaciona directamente con su malestar actual.
Según González y Mosquera (2012), el trauma es “un evento que produce unas respuestas en el sistema nervioso del individuo y se sabe que tan solo un hecho traumático puntual puede ser suficiente para alterar el funcionamiento vital y la salud mental de una persona”.
Tipos de eventos potencialmente traumáticos
Existen diferentes tipos de situaciones que pueden tener un impacto traumático. Algunas implican daño, amenaza o peligro físico directo:
- Accidentes.
- Pérdidas repentinas.
- Catástrofes naturales.
- Maltrato físico.
- Agresiones.
- Abuso sexual.
También pueden ser traumáticas aquellas situaciones derivadas de la falta de cuidado, protección o seguridad emocional, especialmente cuando ocurren en etapas tempranas o dentro de vínculos significativos:
- Desatención parental.
- Inversión de roles en la crianza.
- Negligencia.
- Maltrato psicológico.
- Humillaciones.
- Abandonos.
- Rechazos.
¿Por qué una misma experiencia puede afectar de forma diferente?
Un hecho similar puede suponer un trauma para algunas personas y para otras no. Esto depende de distintos factores, tanto relacionados con el evento como con la historia personal de quien lo vive.
Entre las características del evento estresante que pueden influir encontramos:
- La frecuencia con la que ocurre.
- La intensidad de la experiencia.
- La exposición a edades tempranas.
- Que el daño provenga de la acción de otro ser humano.
- El vínculo existente con la persona o agente causante del daño.
El modo en que una situación traumática afecta a cada persona también depende de su historial personal, del tipo de situación a la que ha estado expuesta, de su sistema de creencias, de sus recursos emocionales y de los factores protectores relacionales que haya podido tener.
Trauma acumulativo y vínculos
Algunos autores hablan de trauma acumulativo cuando, durante la infancia, no existen relaciones personales suficientemente seguras que ayuden a consolidar un sentido de sí como una persona digna, valiosa y merecedora de cuidado.
En estos casos, el impacto no siempre procede de un único acontecimiento puntual, sino de una repetición de experiencias de falta de cuidado, rechazo, humillación, abandono o inseguridad emocional.
Estas vivencias pueden afectar profundamente a la autoestima, a la confianza en las demás personas y a la forma de vincularse en la vida adulta.
Cómo puede afectar el trauma a la vida presente
La exposición a un evento traumático puede cambiar la visión que la persona tiene de sí misma, de las demás personas y del mundo. Puede provocar un corte biográfico, un antes y un después en la forma de vivir, sentir y relacionarse.
Ese corte, esa sensación de que algo cambió profundamente después de una experiencia, es una de las características que puede definir lo traumático.
El trauma puede manifestarse a través de ansiedad, miedo, bloqueo emocional, dificultad para confiar, problemas de sueño, sensación de alerta constante, tristeza, irritabilidad, desconexión emocional o dificultades en las relaciones.
Terapia para trauma en Algeciras
En el Centro de Psicología Lourdes Recalde, en Algeciras, somos especialistas en trauma y contamos con distintas herramientas para abordarlo de forma eficaz, respetuosa y adaptada a cada persona.
Nuestro enfoque parte de la seguridad, la empatía y el respeto al ritmo de cada paciente. Trabajamos para comprender el origen del malestar, acompañar la elaboración de las experiencias traumáticas y favorecer una mayor integración emocional.
Si sientes que una experiencia dolorosa sigue afectando a tu presente, pedir ayuda profesional puede ser un primer paso para empezar a comprender lo ocurrido y recuperar bienestar.
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En el Centro de Psicología Lourdes Recalde podemos acompañarte desde un enfoque profesional, cercano y respetuoso con tu historia.
Centro de Psicología Lourdes Recalde
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